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Soy una mamá múltiple


"Son dos!..", "mira ahí van dos bebés..."
Cada vez que salgo a pasear con mis bebés es imposible pasar desapercibida. Que el coche, que el llanto, que son repetidos... en fin, miles de razones por las que la gente nos para en la calle y me pregunta ¿Es muy difícil?

Hace 8 meses llegaron a mis brazos dos pequeñitos, frutos de un gran amor, planificado, uno de ellos por lo menos y el otro sorpresa, directamente a desordenar mi vida y cambiar mi perspectiva del amor en 180º...
Me enteré que estaba embarazada en octubre del 2010, tras un embarazo de alto riesgo y de pasar los 7 meses que estuvieron dentro, en reposo absoluto, nacieron Vicente y Gabriel un 17 de junio de 2011, en un parto de urgencia, lamentablemente por cesárea, con 6 semanas de anticipación.

Sus cuerpos pequeños, sus llantos bajitos, sus sonrisitas, me hicieron enamorarme de ellos al segundo de vida. Sólo una madre puede entender como me desbordó el amor desde el primer momento que los vi.

Los traje a casa de inmediato, a pesar de su prematurez, nos dieron el alta con cuidado extremo y comenzó la aventura.

Desde que ellos llegaron a casa, las ojeras en mi cara delatan que no he dormido de corrido ni una sola noche, que el cansancio me pasa la cuenta y que a veces la inexperiencia me deprime.
A veces me siento gorda, fea, me dan ganas de llorar, me siento torpe, con ansiedad,  me siento bruta y enojona.. a veces siento que ya no doy más!
Imagínense que me siento sola! ¿sola? con dos bebés, un marido excepcional y una familia que no me falla, me siento sola.
Y es que si, a veces me siento no entendida...
Miro la casa, el desorden, las cosas que me faltan por hacer, tengo sueño y pensar que al día siguiente debo ir a trabajar...

Pero pasa, que en esos momentos en que quiero explotar uno de ellos me mira a la cara y me dice que me ama con sus ojos, miro a mi otro bebé y este con sus manitos me abraza y me expresa que me necesita, los miro, los beso, juego con ellos, los escucho reír, y pienso NO, NO ES MUY DIFICIL...
Vale la pena cada trasnochada, vale la pena el sacrificio de amamantarlos, vale la pena recoger sus juguetes una y otra vez, vale la pena cambiar la música de radio por Doki, vale la pena no ir al cine ni salir a comer por una salida al parque, vale la pena , lo vale porque una sonrisa de ellos vale más que todo...

Soy una madre múltiple, no lo soy sola, mi marido es mi soporte, el muda, el cocina, el es padre, mi mamá es mi partner, mi papá es mi pilar, mis hermanas mis mejores amigas, y mis amigas mis rayos de sol.
Soy una madre múltiple, yo soy madre, esposa, mujer, hija, hermana, trabajadora, empresaria y sólo tengo 25 años.

Soy una madre múltiple y estoy orgullosa de serlo.



En mi cama somos 4...

El modo mayoritario de crianza actual no tiene más de 100 años y se centra en los padres en lugar de hacerlo en el bebé. 
Creemos que esta no es la forma óptima y defendemos la lactancia prolongada y el colecho basándose en que las palabras mamar y felicidad tienen el mismo origen etimológico. Para Adolfo Gómez Papí, la primera hora de vida del bebé debe pasarla pegado a su madre porque, “es muy importante para que se establezca el vínculo afectivo y la relación de apego entre ellos”, incluso tras una cesárea.

Para el pediatra, el contacto del niño con la madre es más importante y beneficioso que la alimentación y no deberíamos dejarlos llorar, sino dejarles “sentir el contacto piel con piel con su madre y notar su cariño, su calor y su calostro”. 
Esto se conseguiría colechando con el pequeño, manteniendo contacto constante y ofreciendo lactancia a demanda. 
Insiste en que las criaturas, “solo se sienten seguras cuando notan el contacto; no tienen noción del paso del tiempo, viven solo el presente: Si la madre le deja, aunque sea poco tiempo, no puede sentir que volverá enseguida, el mundo se le vuelve imposible; no aprenden a esperar por el padre o la madre cuando se ausentan y les dejan solos, en ese caso aprenden que no pueden contar con ellos”.


En mi casa dormimos Mi pareja, Vicente y Gabriel los gemelos en el medio y yo en la otra orilla...
Somos felices, me encanta...claro, que todavía son pequeñitos y no ocupan tanto espacio. Se mueven mucho eso si, pero me encanta sentirlos cerquita cuando duermen!!!!